domingo, 16 de octubre de 2011

Food

Mientras que en algunas zonas de nuestro planeta sus pobladores se mueren de hambre, en otras, la comida se despifarra. De hecho sólo con los alimentos deshechados en un año en los Estados Unidos, se podrían alimentar a casi los 1.000 millones de personas que tienen hambre en el mundo.

La comida que va a la basura no solamente representa una gran pérdida de recursos tales como el agua utilizada para la producción (más de mil trillones de litros de agua desperdiciados en comida que no será aprovechada), de trabajo humano y energético, un tremendo costo económico y una fuente de polución generada por su transporte. El principal problema, es que el proceso de putrefacción de los alimentos libera gas metano, el cual causa 20 veces más calentamiento atmosférico que el CO2, colocando a ésta como una de las más grandes problemáticas ambientales de nuestro tiempo.

Si los países ricos compran cientos de millones de toneladas de comida y acaban tirándola están retirando del mercado alimentos que podrían haber permanecido a disposición de otros Países.

Ahí van algunos ejemplos de este despilfarro:

  1. Entre el 20 y el 40 % de las frutas y verduras europeas son rechazadas antes de llegar a las tiendas por "feas", porque la UE impone un "canon cosmético" que además no garantiza su buen sabor.
  2. Entre el 40 y el 60 % de las capturas pesqueras en Europa se descarta antes de llegar a tierra por tamaño, especies inadecuadas o por cuotas comunitarias, es decir millones de toneladas de peces que se devuelven muertos al mar.
  3. En cuanto a la producción industrial, se ha podido comprobar, por ejemplo, que en una panificadora de un país cualquiera, se tiraban la última y la primera rebanada de pan de molde, que hacían un total de 13.000 rebanadas.
Estos son tan sólo algunos ejemplos de lo rematadamente mal que estamos haciendo las cosas, no olvidemos las fechas de caducidad, que nos hacen tirar productos que aún conservan su perfecto estado.

La solución una vez más, está en nosotros, y una vez más probablemente continuaremos cambiando de programa cuando aparezcan escenas dantescas de niños que mueren de hambre.


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jueves, 31 de marzo de 2011

Qué hay de nuevo viejo!!!!!

Hacía tiempo que no venía por el pisito, y me he dado cuenta que por muchos meses, e incluso años que pasasen, seguiría volviendo tan sólo para poderme encontrar conmigo misma, para darme cuenta que a pesar de los años, algunos corazones no cambiaremos nunca; y da igual si vuelvo a tropezar, y me importa un bledo si me equivoco, el camino sin retorno ya ha comenzado y tan sólo espero vivirlo con la intensidad de esa rebeldía sin causa que me sigue acompañando.

¡Para la chica de ayer!:

viernes, 17 de septiembre de 2010

NO CURIOSES MUCHO, RECUERDA QUE ME LO PROMETISTE, BUENO ME DISTE TU PALABRA, QUE ES MEJOR QUE UNA PROMESA (SEGÚN TÚ).

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Sueño de una noche de verano



Siento que falta el aire, no sé cómo he llegado a esta nueva atmósfera que oprime mi pecho y me llena de angustia. Has dejado sombras de tus huellas en mi tierra estéril y durante un instante infinito, fuiste capaz de elevarme al cielo.

Tus manos fueron manantial de agua cristalina donde hundía las mías, y la sonrisa que iluminaba mi boca, la dibujaste con la ternura de tus labios.

Tus abrazos cincelaron una sirena con mi cuerpo y por instante infinito, pude volver a mi mar.

He tomado tus ojos por mi espejo y su reflejo, ha hecho que brotasen todas las verdades que mi corazón esconde.

Has desatado una tormenta en mi alma.

jueves, 29 de julio de 2010

La chica de ayer


La entrada estaba tapiada, yo misma me encargué año trás año, y piedra trás piedra, de cerrar y poner cadenas a un corazón que siempre ansió la libertad.

Me tomé la molestia de lacrar cada uno de mis sentimientos, de embotellar mis pensamientos y apagué todas las ilusiones, viviendo una vida, que prontamente sentí no me pertenecía.

Los pasos firmes y decididos se convirtieron en pisadas sin huella, ahora ya nadie podría seguir un camino sin retorno. Dejé que la vida oprimiera mi alma y cargué, con esta pesada carga que me desterró por completo de mi misma.

Dejó de correr la savia en mis venas.

En todos estos años no he sido capaz de soltar lastre, no he querido asomarme a ninguna ventana y he cerrado los ojos con la esperanza de cegar en mi interior cualquier atisbo de esperanza. Me he conformado con las migajas de los recuerdos de ella, y no he sido capaz de borrar este yo que no me pertenece.

Miro por la cerradura de la puerta, y está ahí, ha vuelto, y no sé con que intención, tal vez para quedarse, y convertirlo todo en un espejismo dejándome de nuevo, o para luchar por lo que siempre creyó. Me reclama el lugar que la usurpé, y se obstina en repetirme machaconamente, que no se pueden cerrar unos labios sedientos de amor, ni se pueden silenciar los latidos de un corazón.



sábado, 10 de julio de 2010




Es una soledad buscada intentando desesperadamente no hacer más daño. Sé que debería resignarme, y dejarme llevar por la corriente, sin embargo, no puedo evitar dejar de huir hacia delante en un último intento de aferrarme a cualquier tren.

No puedo dar marcha atrás, tengo que seguir, ya he aprendido a convivir con esta tortura que noches como esta, parecen anunciarme que algún día, en algún lugar, volverá a sonar cualquier canción.

¿Bailamos?

Dejate de cursiladas y ponte a estudiar, ¡bonita!.

tu conciencia

miércoles, 23 de junio de 2010



Una llamada, seguida de un impulso, o el sentimiento del deber, me pusieron en contacto con él.

Al mirar sus ojos aterrados, comprendí que me necesitaba y que debía hacerle más amable, más humana, la vida a la que su enfermedad le llevaría. Es lo que, utilizando el título de un libro, yo también llamo, la cara humana del cáncer.

He compartido con él y su familia momentos de angustia, me he desgañitado hablando con él, intentando trasmitirle cualquier tipo de sentimiento, por insignificante que éste fuese, que me acercara a él, que me acercara a su soledad, a su miedo.

Le he acompañado y he estado a su lado, cuando me lo ha pedido y cuanto he podido, e intentado hacerle un poco más humana esta despiadada enfermedad, y ahora, una vez más, me lleno de impotencia, y mis lágrimas recorren, un camino sobradamente conocido.

Lo siento, desde el momento que miré a través de sus ojos, supe que se iría pronto, pero no termino nunca de prepararme.

Y siento también tener que gritarlo al mundo entero, siento tener que decir que una vez más estoy triste, y llorar en silencio, la pena y la desesperanza que siento cuando llega el final.

Bernardo, sé que te estás marchando, sé que tus ojos dejaran de hablarme, ni siquiera te dió tiempo a leer, esa chorrada de libro que te regalé, "el cáncer también se cura", y ¡una mierda!.

Siento una presión en el corazón y ahora sólo pido, a esta puta enfermedad, que al menos, me deje un poco de tiempo, para poder llegar a darte mi último abrazo.


Lo siento.