domingo, 1 de junio de 2008

Insinuaciones


















Algunos seres pasan su vida escapando, intentando una huida hacia delante que no les llevará a ninguna parte, porque el destino quiso que quedaran atrapados para siempre en su propio laberinto. La fortaleza que poseen es difícil medirla, porque puede ser infinita; tienen gran corazón lo que les hace tremendamente vulnerables. Aman la libertad por encima de todas las cosas y en la soledad de su mundo construyen castillos en el aire.


Su fantasía, como si de una línea pararela se tratase jamás llegará a rozarlos, sin embargo, ellos son capaces de tocar con la punta de sus dedos la ilusión.


Pertenecen a los bosques, a los senderos, son seres de agua que pasan su vida buscando algo que debe ser parecido al amor y paradójicamente, esquivan a otros muchos seres, porque sólo ellos, son capaces de encontrar las almas, sólo ellos saben leer lo que los demás no escriben y esa capacidad que sólo ellos poseen, les hace llegar a profundos lugares en los que sólo habita la crueldad de otros corazones.


Algunos seres ocultan bajo su apariencia banal, besos y ternura que nadie como ellos sabrá guardar por siempre jamas.

4 comentarios:

Jose Marzo dijo...

Todos tenemos nuestro propio laberinto. Pero vamos por él porque ya conocemos cada recoveco y bifurcación, identificamos las posiciones de las ramas de los setos, y como la sombra da de distinta forma en un sitio que en otro. Uno no puede resistirse, porque es su obligación, a deambular por él, hollar el misterio que hay al final. No hay que tener miedo, al final estás uno mismo.
Hay personas que van por la vida como en una carrera, pero se quedan a las puertas de su propio laberinto.

Jose Marzo dijo...

Perdón por las faltas de ortografía, y otra cosa que se me ha olvidado:

MUCHOS BESOS

El Ratón Tintero dijo...

Llegado de la India
o quizás fuera África,
nadie en Sevilla sabía
dónde el unicornio venía.

Veloz cuerpo blanco,
ojos de azul intenso,
su único cuerno espiral
lo delataba en la oscuridad.

De carácter noble y puro
inteligente y espiritual,
lo que atraía a los hombres
era el ser inmortal.

San Isidoro dio a saber
las cualidades de su cuerno,
que con sólo rozarlo
curaba cualquier doler.

Imposible era cazarlo
aunque una forma había:
a una doncella virgen,
de corazón puro, se acercaría.

Abandonaría toda su fuerza
y quedaría dormido,
aprovechando cazadores
para matarlo con acero frío.

Encontraron la joven doncella
de corazón puro y virgen,
dispuesta a atraerlo y
hasta en su regazo dormirlo.

Mas muy bien buscada estaba
pues cuando lo tenía dormido,
y los cazadores se acercaban
se lo susurró al oído.

El unicornio despertó
y volando se marchó.
Pero por los desairados
ella muerta quedó.

Y desde entonces podéis leer,
a la puerta de San Isidoro,
un cartel donde cuenta
la gesta de la muy noble:

Doncella Leila Sand.

Leila Sand dijo...

Te hemos echado de menos, y estoy segura q, aunque difíciles de encontrar, a mi alrededor hay más de una doncella de buen corazón.

Es un placer tenerte de nuevo en casa.

Un achuchón pero con ganas.