jueves, 17 de junio de 2010



En tan solo un segundo pueden cambiar nuestras vidas, la mía comenzó un lento proceso de cambio que aún continúa, no está siendo cuestión de segundos, voy a necesitar algunos años, y he llegado a la conclusión de que algunos acontecimientos dolorosos en mi vida, me han dirigido, exactamente hasta mi verdadera vocación (y no pienso retirarme a ningún convento).

En el camino que me conducirá hacia lo más parecido a mi "varita" (todo hada debe poseer una) voy descubriendo nuevas ilusiones, voy encontrándome con símbolos que me dan la energía necesaria para continuar adelante, paso a paso, como subiendo una escalera, que presumo larga.

Mis pacientes están siendo mis mejores maestros, por ello, les estaré eternamente agradecida, y quiero darles las gracias, porque todo lo que doy, me es devuelto multiplicado.

Sé que puedo hacer más, sé que quiero hacer más; de la encrucijada que me encontré dos años atrás, hoy estoy, tan segura como entonces, que el camino elegido era para mí, que sigo recorriéndolo con la misma ilusión, que la mochila de mi espalda cada vez pierde un poco más de peso, y que el mapa que poseo, me conducirá directamente al tesoro. En aquella encrucijada cambié mi destino, consiguiendo volver a sentir, los mismos sentimientos que de pequeña experimentaba.

Cobraron de nuevo fuerza en mi vida, la piedad, la ternura, la compasión, la comprensión y el amor, que transformado volvió.


¡A por mi varita!.

2 comentarios:

Rodrigo Malaventura dijo...

,... Bien, mi Señora,... muy bien.

leila sand dijo...

¡¡Capi!! cuánto me alegra verte.