domingo, 27 de julio de 2008

Sucedió una noche























Volvía de pasar dos semanas en Marbella, a mi amigo Miguel le había tocado algo parecido a la lotería. Su jefe le había dejado su pedazo casa, mientras él se iba de vacaciones. Una casa de esas donde sobra de tó, con amplios salones q miran a un jardín precioso, mesa de billar de las de verdad, no de esas q había en los billares cuando yo era pequeña, en fin, una monada de casa, con piscina, perro, creo q tenía cualquier detalle q uno pudiera imaginar.

Y como Miguel era de esas personas solidarias , decidió llamar a algunos amigos para compartir su dicha, y gustosamente, nosotros, nos trasladamos a vivir una especie de fantasía.

Pues como iba diciendo, aquella fantasía se acababa y yo tenía que volver al trabajo, como mis recursos económicos estaban bajo mínimos, eso sí, venía moníiiisima, decidí regresar a casa en autobús. Miguel y Marquitos me acompañaron hasta la estación, el bús salía por la noche y allí con una gran tristeza me despedí de ellos. Subí al autobús pensando, “a ver quien cohone se sienta aquí ahora”, después de un rato apareció un chico de quien no recuerdo absolutamente nada, salvo q era moreno y q parecía atractivo.

Yo estaba cansada, había pasado dos semanas de fiesta continua y me caía de sueño, ni el chico ni yo estábamos dispuestos a entablar una conversación, así q cerré mis ojos y dejé q mi cabeza se dejara llevar por la fuerza de la gravedad yendo a parar directamente al hombro de aquel desconocido.

Creo q me quedé dormida profundamente, sólo el ruido de la gente levantándose de sus asientos y el silencio del motor del autobús me hicieron abrir los ojos y levantar la cabeza de aquel confortable hombro.
Bajé junto con el resto de los pasajeros a fumarme un cigarrillo, lo puse en mis labios y metí la mano en mi bolso, que era lo más parecido al bolso de Mary Poppins, buscando ansiosamente las cerillas. De pronto la mano del chico q había permanecido a mi lado durante el viaje, acercó una cerilla a mi cigarrillo, sin decirme absolutamente nada., nos miramos a los ojos, yo le sonreí y él desapareció.

De nuevo regresamos al autobús para continuar el viaje, me senté y él llegó después ocupando su lugar. Supe que tampoco esta vez se iba a establecer entre nosotros ningún diálogo, ni siquiera nos miramos, así que volví a concentrarme en el motor del autobús para caer rendida en aquel desconocido hombro.

Las ventanas del autobús estaban abiertas, pero el aire que entraba era pesado, caliente, comencé a notar una especie de agitación en mi cuerpo y un tremendo sofoco, sentí como su excitante mano me acariciaba bajo la camiseta. Después de palpar durante un momento aquel estimulante refugio, creí sentir q deslizaba su mano por mi vientre para llegar hasta abrirse paso entre mis muslos.

Hacía un calor sofocante, notaba como el sudor me chorreaba y como mis piernas se separaban como si siguieran el hipnótico son de alguna conocida melodía.

Fue un viaje interesante, donde jamás llegamos a cruzar palabra alguna, después de algunas horas, el viaje llegó a su fin, yo desperté y baje del autobús, él tb lo hizo, nos miramos a los ojos sin necesidad de articular palabra y, nos despedimos para siempre. Jamás volveríamos a encontrarnos.

Creo q ahora a ésto se le denomina "dogging", aunque para mí fue un encuentro casual.

Uno kisses

5 comentarios:

Jesús dijo...

Un encuentro casual ... un impulso. ¿tú nunca tienes impulsos? jajajaja


P.D.: Antes de P y B, M. (:

besos !

Jabuga dijo...

Lo que queda claro es que frío no pasaste en el viaje :P Como antes no teníamos gameboy para amenizar los desplazamientos... :D

Preciosa la foto de cabecera. Hmmmm en el hombro de Clark Gable (en sus buenos tiempos) me echaría yo una siestecilla...

Y es que como dicen las camisetas por estos pagos: "Lo siento, pero no tol mundo pué sé de Cai".


Jabubesos gaditanos hasta el fin.

Jose Marzo dijo...

Niñaaaaaa, que estas cosas no son para leer así, a las 8 de la tarde del mes de julio en Sevilla. Comienza pareciendo otra cosa y ¡¡zas!! ya estamos con la boca abierta y llena de babas.
Besos... espera, espera, que me quito la babilla antes.
Ahora sí

Leila Sand dijo...

Jajaajaj, que si yo nunca tengo QUÉEEEEEEEEEEEEEEEE???.

Sin kissés ni ná, a tí no puedo besarte te transformarías en uno príncipe.

Leila Sand dijo...

Pero Jabuguita, estas cosas son sólo producto de mi imaginación, jijijijiji.

Sr. Marqués era por darle un toquecito picante al verano, qué admeás sé de buena tinta, q te usta la comida picante, jajajajjaaj.

Uno kisses detrás de otro