miércoles, 27 de agosto de 2008

Un precio demasiado alto



















Que noches tan vacías sin tus caricias, ¡cuánta ausencia! me llena de ti. Tantos besos escondidos, retenidos en mis labios, guardados para nadie y malgastados a veces.

Y mis manos… llenas de un profundo vacío y ansiosas de abrazarte, de tocarte, de sentirte ¡qué inútiles! se sienten.

El desamor lo inunda todo, me desborda… y su monótona armonía retumba en mi custodiado corazón. El desamor me emborracha cada noche, me hace perderme en brazos desconocidos, en brazos de quienes no quiero sentir, por quienes no quiero ser abrazada. No soy capaz de recordar cómo se ama, no soy capaz de recordar cómo se siente, no soy capaz de encontrarte por mucho que busco en la soledad de mil noches sin ti. No soy capaz de recordarte.

Quisiera encontrarme de pronto con tus ojos, quisiera poderte abrir los míos y con una simple mirada decir te amo, te amo, te amo.

Me siento desierta, lucho incansable por no marchitarme, por no admitir mi derrota. A veces incluso recuerdo como le quise, otras creo que jamás le amé.

Tal vez he pagado con mi amor lo que sobradamente la vida me ha entregado.


¡Te amo!

4 comentarios:

jaime dijo...

Ya has soltado a la colega que había ahí antes? Vaya la que le estaban dando...

Leila Sand dijo...

Así q viniendo al pisito a hurtadillas eh??, jajajja; es q no me gustaba la "afoto", so trasto¡¡¡.

Uno kisses

El Ratón Tintero dijo...

Ay ay ay... el desamor, esa gasolina altamente contaminante que pone en marcha el motor con el que nos estrellamos.

Leila Sand dijo...

Bienvenida al pisito Ratoncita. Ya nos contarás dónde has estao q vienes tan guapetona.

Uno kisses