jueves, 2 de octubre de 2008

Esto es amor

























Diego es un abuelito de esos desdentados, su cara está surcada por infinitas arrugas, profundas, como el silencio del que hace gala; con su característico jersey, de un azul demacrado que revela su edad, y su pelo ensortijado, que le da un aspecto tierno e infantil, está siempre allí, esperando, con paciencia infinita, reflexivo y taciturno.

Me acerco a él, le miro con profunda piedad, le sonriso y no le digo nada.



Intento buscar su mirada ausente y cuando mis ojos son capaces de atrapar a los suyos, en el momento en que más receptivos se encuentran, cuando lo que hay a nuestro alrededor no existe, comienzo a hablarle con ternura, bajito, como a un niño que se hubiera perdido, y buscase los brazos de su madre, le pregunto si ha desayunado, mueve negativamente la cabeza, y vuelvo a sonreirle mientras le digo que voy a traerle un café, y, que se lo tiene que tomar, un no rotundo invade la estancia, vuelvo a sonreir y le digo: “luego vuelvo Diego“.



Allí se queda mirando como me alejo pero sabiendo que volveré y que la próxima vez seré inflexible.



Ojala pudiera saber qué siente, saber qué le interesa, saber si cree en algo, saber si le queda alguna ilusión. Ojala pudiera…ojala pudiera Diego, ojala pudiera remendar tu corazón hecho jirones.



Vuelvo pasados unos minutos, y mis manos sólo pueden ofrecerle un zumo, me acerco, y me agacho a su altura, vuelvo a buscar su mirada, y cuando consigo atraparla de nuevo, le digo: “he ido a buscar un zumo, y no me moveré de aquí hasta que se lo tome, ¿se lo abro?”. Se produce un largo e incomodo silencio en el que pido a Dios, si creyera en él, que me conceda un deseo. Finalmente, funciona la varita y el milagro se produce, mientras me sonríe con una preciosa sonrisa que esconde a un hombre bueno, mordiéndose la tristeza, me dice: “Srta., es usted peor que mi mujer”, mi risa lo envuelve todo y me alejo pensado…esto es amor.



P.D.: ¡Ah! se tomo el zumo, a ver qué le llevo mañana.

6 comentarios:

El Ratón Tintero dijo...

Conmovedor Leila.
Ese zumo os alimentó a los dos.

Tomás Ingelmo dijo...

Llévale una buena jarra de ron ¡por cin mil focas bigotudas!

Leila Sand dijo...

jajajajjajajaja, eso me temo, q no le llegaría, jajajajaja, pero es una idea genial.

Leila Sand dijo...

y a quien no le alimente un zumo así es q no es humano.

Uno kisses, fea

Jose Marzo dijo...

Leila, te aviso: yo también voy para viejo. Te aceptaré todos los zumos que me traigas siempre que me los des en chupito. Así durarán más y podré disfrutar de tu compañía la larga tarde que tarda uno en tomarse litro y medio. O más.
Tu corazón es una joya.
Besos, y también, además, unos kisses.

Leila Sand dijo...

Sr. Marqués, asias, tú tb eres uno peazo de persona, y ahora... que llevo tol día de chupitos-pelotazos, ya sabes q me pongo mu besucona, así uno peazo de kisses.