martes, 3 de marzo de 2009

Mis pequeñas cosas

Jamás fui precisamente lo que se dice un ratón de biblioteca, más bien, la utilizaba para ligar, eso sí, en silencio; y generalmente, lograba robar a los libros más de una mirada.

Siempre tuve un afán extremadamente insaciable por vivir deprisa, por descubrir, por sentir, por probar, por tocar, oler e incluso saborear. En la mayoría de las ocasiones, viviendo del lado peligroso de la vida.

Nunca disfruté con el binomio de Newton, ni con los logaritmos neperianos, tampoco llegué al éxtasis en las tediosas clases de religión y, hablando de religión, debo confesar que, aunque me avergüence un poco admitirlo, nunca me gustó estudiar. Obviamente fui más cigarra que hormiga, y el precio que tuve que pagar, se tradujo en una cultura con bastantes limitaciones, pero ¡eh! que de sobra sé yo, manejarme en las distancias cortas, ello me permite salir airosa de más de una situación complicada de esas en las que la vida te involucra.

Y retomando el inicio de esta historia… lo mío fue siempre otra cosa, mi verdadera carrera estaba al lado de todos aquellos que me parecían más desprotegidos, menos afortunados, más necesitados, bueno… tampoco es que sea Teresa de Calcuta, a veces puedo ser perversa, jijiji, pero… ¡eso, caramba! era lo que más me gustaba, ser perversa ¡noooo!.

Me gusta sonreir, me gusta el olor a mar, me gusta deslizar mis dedos sobre la piel de un hombre, me gusta escuchar a Leonard Cohen cuando estoy triste, me gusta que mi abuela tenga 101 años, me gusta poner flores en los jarrones, me gusta mirar dibujos en las nubes, hacer barquitos de papel, me gustan soplar por una pajita y hacer burbujitas en el cola cao, que mi hija me diga jocosa que soy del País de Nunca Jamás, me gusta uno beso, me gustan cosas infinitas, pero por encima de todo, hay algo que es lo que más me gusta, y no es otra cosa que regalar a los demás una ilusión, una esperanza, una caricia, un poco de ternura y llevar algo de paz a este mundo hostil.

Durante muchos años he navegado sin rumbo, hace algún tiempo encontré una brújula que señala siempre hacia mi corazón, y aunque cuento con innegables recursos para seguir el rumbo trazado, ha llegado el momento de prepararme para dar un paso hacia delante, quiero más, puedo hacer más, cabe la posibilidad de encontrar la varita que todo hada debe poseer. En definitiva, que tengo que dedicar menos horas a estos menesteres y ponerme a hincar los codos.

Uno beso de esos que nacen mientras nuestros labios esbozan una sonrisota, y yo es que quiero seguir pegando mi nariz a los cristales.

6 comentarios:

El Capitán Escarlata dijo...

Toda una declaración de vida y de intenciones,... creo mi Señora,...que no me he equivocado con Vuestra Merced (Bueno,... al principio un poco),... y que nos parecemos mas de lo que creia inicialmente.

Expresiones sonrientes varias.

El Capitán Escarlata dijo...

Por cierto,... en el post anterior deciais "Mi anhelado capitán...", os transcribo aquí el significado de la palabrita según la RAE:

ANHELAR.
Del lat. anhelare.
Tener ansia o deseo vehemente de conseguir alguna cosa.

¡VAYA! parece que esto empieza a ponerse interesante. Jajaja.

También, mi querida Princesa Leila, os recuerdo que soy el hermano mayor,... por lo tanto, "ella" es mi digna hermana y no al revés (no se lo digáis),... Jajaja.

Expresiones divertidas varias.

Leila Sand dijo...

Jolín Capi, me pillas con el pelo to revuelto,¡y encima! en pijama, ya podías haberme avisado pa ponerme algo más sexy.

A ver, a ver ¿como que al principio un poco?, eso me lo tienes que contar frente a frente, si es que te atreves, jejeje.

Capi no tienes escapatoria o se lo diré a "ella" (no se lo digais).

Uno beso con sabor a té

Leila Sand dijo...

Y, por cierto, cómo que nos parecemos, ¿tú también eres una mujer?, bueno... nadie es perfecto, jajajajaja.

P.D. Otro beso

El Capitán Escarlata dijo...

Paso por Vuestra casa mi Señora,... a saludaros,... y a ver si me cae un beso (o dos).

Expresiones de rana coronada varias.

Leila Sand dijo...

¿Hace un trago, Capi?