miércoles, 14 de abril de 2010

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Además de haber sido mi vecino, amigo de un par de mis “chicos” y aunque no tenga mucho o tal vez poco que ver con él, no puedo evitar recordar una parte de mi vida muy ligada a su música.

Corría cualquier año, y yo tenía un novio que, curiosamente, me quería, aunque yo por aquel entonces, ni siquiera lo intuía.

Recordar en este momento aquellos años, me provoca el deseo de correr, pero correr hacia atrás, correr hacia ti, cuando me sentía , cuando tus brazos me abrazaban sujetando el taco de billar, mientras susurrabas en mi oído: “me vuelves loco”.

Quisiera que volvieses a enseñarme a vivir Madrid, aquel Madrid nocturno que ajeno a muchos ojos, estaba tan vivo en nuestras manos. Aquel Madrid, de alcohol, de cigarrillos y famosos, donde conseguías que me sintiese una niña a tu lado que sorprendida, miraba al horizonte con la seguridad de tus caricias.

Aquel Madrid desconocido que me enseñó que allí también se amanecía con el canto de los pájaros, aquel Madrid limpio donde los rayos del sol también eran capaces de deslumbrar nuestras miradas, donde la suave brisa del amanecer te permitía abrazar mis hombros desnudos, mientras nuestros pasos presurosos se dirigían certeros a tu cama.


Recuerdo el Templo del Gato, el Bailas Carol o el Sol, todos aquellos bares en los que me enseñabas la trastienda, aquellos bares en los que sentada sobre tus piernas, mientras tus manos rodeaban mi cintura, sentía que el mundo me pertenecía y que aquello era infinito.

¡Te echo de menos, mi amor!.


2 comentarios:

El Capitán Escarlata dijo...

Bonito recuerdo tenéis, mi Señora,... este servidor vuestro también tiene alguno parecido,... Dios mio,... ¿Tanto tiempo ha pasado?.

Expresiones de añoranza varias

Leila Sand dijo...

Mi querido Capi, reconforta verte por mi "pisito".

Anoche me acosté melancólica y me dispongo a afrontar un nuevo día, pero Capi, por qué cuando uno se hace mayor es capaz de renunciar al amor, y por qué cuando uno se hace mayor es capaz de dejarse arrastrar por la corriente de la estabilidad emocional, afectiva o económica.

Por qué Capi, por qué no somos capaces de arriesgar igual que lo hacíamos hace años. No me hagas mucho caso, pero tengo la sensación de que la vida se me escapa a cada paso que doy, y que me he quedado en el andén despidiendo mi último tren.

Capi uno beso fuerte con achuchón y una velita encendida por mi madre y por quien se te ha ido.