martes, 22 de junio de 2010





A veces poco importa, a veces, incluso, podría ser un ogro, ellos también tienen corazón, lo sé; y al fin y al cabo, yo siempre seré una princesa, ¡con espada!.

A veces sueño, imagino y pido a...,tal vez , un dios, que llegue, que llegue pronto, que venga a buscarme y que me escriba cartas de amor, y que me busque en la música, y que el viento lleve mis acaricias a su piel, y que me saque pronto de aquí, y que me diga, eso de "me vuelves loco".

Que la noche se convierta en mi aliada y que haciéndose eterna, él y yo busquemos la isla, su tesoro y, mi varita, ¡por supuesto!.

Algunas veces, pienso, que todo lo vivido, debe conducirme a él, y sin embargo, siento miedo, no quiero hacer daño, no quiero lastimar a nadie, pero dónde está mi refugio.

Quiero cerrar los ojos, y sentir que te siento, sentir que me sientes, jugar por jugar, reir por reir; que el tiempo perdido se ha ido, que jamás me niegues, que te fundas en mí, y que yo me pierda en ti.

Quiero cerrar mis ojos y que nadie me encuentre, que sólo tu me desandes y recorras mi cuerpo.
Buscaré tu sonrisa olvidando mi tormento, te buscaré en la luz y en las cosas bonitas.

Y no hará falta nada más, dejame ser tu destino
¡Qué tonta!

2 comentarios:

Rodrigo Malaventura dijo...

Puede, mi Señora, que en algún lugar esté ese Principe Azul que deseáis,... yo no lo conozco,... pero si os sirve,... os ofrezco mi brazo de mercenario gris,... y todo el tiempo que un corsario os puede ofrecer.

No,... Vuestra Merced es cualquier cosa,... menos tonta.

Gestos de cosas bonitas variados.

leila sand dijo...

Capi, uno beso gordíiiiisimo. Qué más da el principe ese, si seguro que luego ni sangre azul, ni caballo blanco, ni espada que me defienda, y mucho menos un castillo como dios manda.