miércoles, 1 de septiembre de 2010

Sueño de una noche de verano



Siento que falta el aire, no sé cómo he llegado a esta nueva atmósfera que oprime mi pecho y me llena de angustia. Has dejado sombras de tus huellas en mi tierra estéril y durante un instante infinito, fuiste capaz de elevarme al cielo.

Tus manos fueron manantial de agua cristalina donde hundía las mías, y la sonrisa que iluminaba mi boca, la dibujaste con la ternura de tus labios.

Tus abrazos cincelaron una sirena con mi cuerpo y en otro instante infinito, pude volver a mi mar.

He tomado tus ojos por mi espejo y su reflejo, ha hecho que brotasen todas las verdades que mi corazón esconde.

Has desatado una tormenta en mi alma.

4 comentarios:

Rodrigo Malaventura dijo...

No hay tormenta o temporal que un buen capitán no sepa capear,... ya sabe Vuestra Merced que (dentro de nuestras limitaciones) mi barco y yo, capeamos las marejadas que gusteis.

Gestos desatados variados.

Leila Sand dijo...

Hola Capi, me alegra que sigas ahí.
Un beso con abrazo

Anónimo dijo...

No tengas preocupación alguna, todo lo estropearas, siendo consciente y dandote nien cuenta.

Leila Sand dijo...

¡Vaya!, eso es lo que yo llamo una persona optimista.
En cualquier caso, querido Anónimo, se debe dar la cara.
¿No serás una mujer despechada?.