martes, 31 de marzo de 2009

Ahora me toca a mí

Qué absurda soledad le invadía ahora, precisamente ahora que todo le resultaba ajeno, indiferente, que lo que amaba hacía apenas unas horas, había dejado de importarla, que ni siquiera le importaba sentir ese desasosiego; y en esa absoluta soledad, se sentía extrañamente acompañada por la costumbre, esa extraña costumbre de no llamar a las cosas por su nombre, que le hacía poner la mano en sus labios para evitar que éstos implorasen lo que sentía. La falsedad de la que intentaba escapar, le enredaba más cada día y era cada día, costumbre.

Se enfrentaba a un futuro tan incierto como temido y lo que estaba por llegar, le haría volver a comenzar un camino que recorrió en otro tiempo, sería difícil avanzar, y se preguntaba, de dónde sacaría esta vez el coraje, para enfrentarse a uno de los sufrimientos que más temía.

El vacío empalagaba su existencia y era hora ya de prepararse para mantener probablemente la que sería una de las batallas más amargas de su vida, que revolvería su pasado, y hundiría en su corazón una daga con la que sería imposible no desangrarse.

Ahora su soledad, estaría acompañada por la incertidumbre con la que tendría que convivir un interminable tiempo, hasta que éste le ofreciera todas las respuestas. No había marcha atrás, y debía salir de la trinchera que la refugió, intentando huir del fantasma que nunca dejó de perseguirla, y que ahora, estaba frente a ella, retándola a un duelo mortal, que podría destruirla para siempre.

8 comentarios:

Magiie dijo...

Hay que mirar al miedo a los ojos y decirle "yo puedo contigo". Unas entradas de blog algo tristonas para las dos, este maldito frío....

Un becho y a la lucha.

Leila Sand dijo...

Hola Magiie, te aseguro que me alegra encontrarte de nuevo, entre otras cosas porque sé, que eres sincera en lo que me llega, y eso me reconforta.

A veces no se puede, pero desde luego, soy de las que morire luchando.

Un beso muy fuerte desde el corazón

Jaime Garcigonzález dijo...

Si te sirve de consuelo no conozco a nadie que no esté cagao der tó con la vida, sea quien sea. Hay quien lo disimula con arte y hay quien no, pasando por toda una gama de fantasmagorias intermedias. Yo soy de la banda de los cagaos, para qué negarlo.

Let's go that we are going (vámonos que nos vamos)

Leila Sand dijo...

A mí lo que más me sirve, es sentir a la gente que me importa, y tú, querido trasto estás entre ellos.

Uno beso pa ti

Rafael Merino Isunza dijo...

Una parte de saber luchar está en saber cuando es tiempo de darle posibilidad a la rendición.

Jose Marzo dijo...

Pues yo no se que decirte, Leila.
Lo que se tiene que hacer, tarde o temprano hay que hacerlo.

Leila Sand dijo...

Jolín, no te había visto Rafa, lo siento. No me gusta eso de rendirse, no sé, no me suena bien.

Saludos

Leila Sand dijo...

Y a ti tampoco te había visto queridísimo Marqués.

Eso digo yo, lo que tenemos que hacer, tenemos que hacerlo ¡ya!, embodacharnos, jajajajajaja.

Uno beso